Aunque esta frase está tomada de los Evangelios  y hace referencia a las necesidades espirituales de las personas, yo quiero usarla hoy para haceros ver que no basta con una buena y sana alimentación para tener una buena calidad de vida en el presente y el futuro.

Hay factores que influyen en nuestra calidad de vida que no podemos controlar, la carga genética y la edad serían algunos de ellos, pero hay otros que aunque no nos lo parezca sí que podemos,  y el reto más importante que tenemos ahora mismo ante nosotros y que nos une a todo el Planeta es frenar el cambio climático.

Es verdad que a nivel individual no podemos ponerle freno, estamos atrapados en un sistema que hace casi imposible dejar de agravar el problema, tenemos que ir a trabajar, nos calentamos en invierno y refrescamos en verano y por el momento en la mayoría de los sitios es imposible realizar estas funciones sin emitir carbono.

Pero todo esto puede cambiar si no nos limitamos a ser buenos consumidores de alimentos a nivel personal y pasamos a ser buenos ciudadanos. ¿Cómo? Por ejemplo, durante miles de años vivimos perfectamente sin plásticos y casi de repente, en quince o veinte años, los tenemos por todas partes, ríos, mares, bosques… No se trata de que desaparezcan, pero sí de que dejemos de considerarlos como un producto de usar y tirar. Hoy en día existen multitud de materiales que pueden sustituirlos, y en muchos de los casos no son perjudiciales para el medio ambiente.

Empecemos pues por no gastar nuestro dinero en comprar una bolsa o un recipiente cada vez que vamos a la compra y adquiramos la costumbre de cogerlos al salir de casa igual que no salimos sin la cartera, las llaves o, en estos momentos, la mascarilla. Pensad que aunque la bolsa que paguemos en el “super” sea de papel, o el recipiente de vidrio, antes hubo que cortar un árbol y transformarlo en papel o calentar la sílice y otros compuestos para producir el vidrio, y todo eso requiere un consumo de energía no siempre limpia y renovable, lo que evidentemente no va a ayudar a frenar el cambio climático.

En próximos artículos hablaremos de más acciones que podemos llevar a cabo  para mejorar nuestra calidad de vida y la de todos los que nos rodean.

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