A estas alturas, imagino que nadie que tenga un poco de sentido común duda de lo que ha supuesto para todos nosotros la existencia  de los médicos, de la cirugía y de la medicina actual.  Las anestesias, las vacunas, los antibióticos, tratamientos contra el cáncer, etc., han cambiado totalmente nuestras  esperanzas de vida.

Es cierto que,  si tenemos un simple dolor de estómago o una digestión pesada, con una dieta blanda, un té o una manzanilla podemos solucionarlo pero, ¿os imagináis lo que sería una simple operación de apendicitis sin anestesia? ¿o lo diferente que sería este momento si ya existiese un vacuna para el COVID 19?

Ciertamente el principio activo de muchos medicamentos está basado en plantas y remedios que ya se usaban hacen siglos pero su eficacia ha sido ampliamente superada y otros muchos han sido producto de la investigación.

Ahora bien, aún estando de acuerdo con todo lo anterior, debemos ser conscientes de que la mayoría de esos medicamentos, y más si debemos tomarlos asiduamente, tienen multitud de efectos secundarios perjudiciales para nuestro organismo y aunque generalmente “el fin justifica los medios”, no por eso dejan de ser dañinos y más de una vez, de un modo irreversible.

Entonces, ¿qué podemos hacer?. Pues como dije en un principio, PREVENIR, PREVENIR Y PREVENIR. Desde el punto de vista de la salud, todos deseamos vivir más años y con una mejor calidad de vida.

Nuestra calidad de vida y longevidad dependen de varias  elementos: una dieta sana, disponer de un buen círculo de amigos, tener un propósito o finalidad para todo lo hacemos, un entorno que nos mantenga en constante movimiento y unas costumbres que nos ayuden a escapar del estrés.

Hablemos de la dieta. No son muchos los casos en los que vamos a poder combatir una enfermedad únicamente siguiendo una dieta adecuada, aunque los hay. Los niveles altos de “colesterol malo”, la hipertensión o la diabetes tipoII, por ejemplo, pueden controlarse mediante una dieta adecuada en muchos casos.

Lo que si podremos hacer con una dieta sana es prevenir  en lo posible (hay una carga genética de la que no podremos escapar) la aparición de las enfermedades.

¿Y qué es una dieta sana y equilibrada? En principio una dieta que contenga todos los nutrientes en las cantidades adecuadas para conseguir que tengamos cubiertas todas las necesidades de nuestro organismo. Por supuesto que esas necesidades no van a ser las mismas para un recién nacido que para hombre de 90 años.

En general esa dieta debe contener gran cantidad de alimentos de origen vegetal y los de origen animal deben ser tomados con moderación.

¿Y ya está? No, con eso no es suficiente, deberemos tener en cuenta también la calidad y el origen de esos productos, pero de esto hablaremos  en próximos artículos.

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